viernes, 19 de octubre de 2007

Señales de identidad

EMILIO ALVARO - EL MUNDO- Martes 16 de octubre
Cuando estudiaba geografía en el Instituto me explicaron que una de las razones por las cuales España es tan diversa culturalmente es por su intrincada orografía. Como si fuera un dominguero más en plena operación retorno, la homogeneización quedó atascada en una red viaria incompleta y deficitaria porque este país parece una patata ondulada. Ora montaña, ora valle. Así todo el rato desde Cantabria hasta Granada, lo que dificultaba el tránsito de mercancías, personas e ideas. Ahora, con la entrada en la Unión Europea y gracias a sus fondos estructurales y de cohesión, las carreteras españolas se han llenado de túneles, viaductos y kilómetros de autovía.

Este hecho esconde una triste consecuencia, y no estoy hablando de los imbéciles que se dedican a imitar a Fernando Alonso, sino de la paulatina desaparición de los bares de carretera. Con las nuevas vías principales alejadas de los centros urbanos, el viajero se ve abocado a descansar en esas areas de servicio impersonales donde sirven bocadillos de jamón plastificado y venden dvd’s de David Bisbal. Son puro artificio. ¿Dónde quedaron aquellas entrañables fondas? Con su jabalí disecado, su botijo con forma de guardia civil, su amarillento calendario de 1978, su cenicero cinzano, su máquina tragaperras, su cartel de toros, su póster del Real Madrid de As Color…Detrás de la barra y junto al azulejo pintado con la leyenda “Hoy no se fía. Mañana tampoco”, había otro que me llamaba más la atención “Hoy hace un día precioso. Seguro que llega alguien y lo jode”.

En el verano del 2002, el día a día del Castellón no era precioso y el club no necesitaba de nadie que le jodiera porque ya lo hacía él solito. La mediocridad había contaminado hasta el último rincón de la vacía Castalia, donde sólo resistían 3.000 talibanes orelluts. Muchos de ellos lo hacían porque en 2ªB está tolerado el alcohol, que sirve para matar las penas y olvidar el juego que se practica en esa categoría. Antonio Bonet, escaldado por el opulento y ruinoso proyecto de Adolfo Andreu que casi da con los huesos del Castellón en Tercera división, le dijo a Fernando Gómez Colomer que armara un equipo de bajo coste. Si salía bueno y bonito, mejor, pero por encima de todo que fuera barato. El mestre, que siempre fue un tipo de cabeza despejada y mente clara, escogió a un amigo suyo para que gestionara la carestía. Aquella fue la mejor decisión que tomó Fernando en sus tres años a media jornada en el despacho de director deportivo. Alguien puede discrepar y postular que fue la destitución de Javi López y la contratación de Álvaro Cervera en la temporada del ascenso, pero yo le rebato que ésta fue hija de aquella.

José Luis Oltra cambió el paso de una institución que en aquel momento era tan histórica como decadente. Su aparición en la escena albinegra paró la caida que se inició doce años antes con el descenso desde Primera división. Y lo hizo con Oliva, Espeleta, Mora, Miguel, Palacios, Navarro, Abel, Juanjo, Javi Sanchis, Quero y Marcos. Y Salillas de bombero. Cinco campañas después ninguno de ellos juega en Primera y sólo tres lo hacen en Segunda. No eran ningún superequipo pero sabían donde estaban y que había que hacer para intentar salir de allí. Aquel año volaron e hicieron vibrar a un albinegrismo moribundo que, aunque parezca una incongruencia, resucitó una tarde de sed y lágrimas en la vieja Condomina. Siguiendo las señas de identidad que Oltra fijó, el Castellón encontró el camino para abandonar la pista pedregosa por la que transitaba, alcanzando el acceso a la carretera nacional del fútbol profesional.

Viéndole bracear y apretar a los futbolistas del Tenerife, pensé si no haría falta la ambiciosa conducción de otro Oltra para intentar incorporarse en un futuro a la autopista de cuatro carriles de la Primera división. Además, claro está, de un buen seguro de accidentes y mucha calderilla para pagar los peajes y la gasolina.

1 comentario:

Anónimo dijo...

soy tonico, q barbaro el articulo de opinion del profe emi. menuda caña a toni bonet y al que en su dia fue su socio y ahora lo es de roig en el villarreal, a ver si ahi tb hay opulencias y bajan los groguets