EMPATE SUFRIDO Y CON MUCHA POLEMICA
VICENTE FERRANDO - LAS PROVINCIAS - Lunes 15 de octubre
Otro gol encajado en los primeros minutos y la actuación arbitral condicionaron a los albinegros. El Castellón no fue capaz de lograr ayer ante el Tenerife de Oltra la victoria que le hubiera aupado a la zona noble de la tabla. Los albinegros volvieron a verse sorprendidos en los primeros instantes y tuvieron que sufrir para remontar. El colegiado anuló un tanto a Reggi que desató la polémica en Castalia y que se saldó con la expulsión del técnico local, Pepe Moré. Mario Rosas firmó de penalti el gol de la igualada.
Los que acudieron ayer a Castalia lo hicieron buscando lo mismo que vivieron quince días antes ante el Cádiz, pero no lo encontraron. El primer empate cosechado por el Castellón como local en esta temporada fue la consecuencia de partido donde los albinegros jugaron dando demasiados bandazos. Como en los dos partidos caseros anteriores, el equipo empezó con el pijama puesto y la cara llena de legañas. Si ante el Cádiz Pavoni cabeceó a las manos de Oliva, ayer Ayoze imitó a Peragón y, como frente al Málaga, los albinegros encajaron un gol a los dos minutos de juego. Santos condujo en diagonal por todo el frente de ataque sin que López Garai le pillara la matrícula, cortó la defensa y abrió al costado izquierdo para que Ayoze la descosiera en carrera con un zurdazo duro y seco. Era el peor escenario posible. Comenzar lastrado y frente a un equipo de Oltra, cuyas señas de identidad son tan familiares. Orden, orden y más orden. Tocaba armarse de paciencia y cocinar el partido a fuego lento para poder hincarle el diente. Subido a la chepa de Reggi, el Castellón inclinó el campo hacia el área tinerfeña y la achicharró a centros, que no tiros, que buscaban al tanque argentino. Oberman, Mario, Víctor Salas y Perico le invitaron a marcar, pero Reggi fue fiel a si mismo. Nunca ha sido un goleador y a los 34 años ya es difícil que algún día lo acabe siendo.
El Tenerife perdona.
A la media hora el Castellón paró para tomar aire y el Tenerife se animó a salir de su trinchera. Tras resistir el asedio sin un rasguño, volvió a visitar el campo contrario y sus excursiones fueron muy dañinas. En una de ellas, Santos centra, Carlos Sánchez la pide, Mora no le hace caso y la jugada acaba con un fallo de Nino que cabecea fuera en área chica y sin oposición. Cuatro minutos después repetiría pifia, esta vez con el pie,en un córner en el que Carlos Sánchez emborronó una excelente parada anterior al salir a cazar moscas.Cuando la primera parte se iba apagando, Del Cerro Grande tomó el relevo de Reggi y Nino. El colegiado madrileño anuló un gol al Castellón por falta a Juan Pablo que desencadenó la furia de Castalia y cargó de tarjetas a los futbolistas albinegros que, con su entrenador a la cabeza, protestaron con los ojos inyectados en sangre. No fueron las únicas consecuencias, porque a los cuatro minutos de la reanudación Del Cerro Grande, condicionado por la bronca con la que fue despedido, quiso congratularse con el público y señaló un penalti sobre López Garai que sólo él vio. Mario Rosas lo transformó, pero ahí se quedó la remontada.Con el partido entablado, llegó la hora de los entrenadores. Desde la grada, el expulsado Pepe Moré retiraba a Reggi y Oberman para dar le cancha a Nakor y Txiqui. Es lo que hay. Desde el campo, Oltra llenaba a su equipo de delanteros y lanzaba a los suyos al abordaje, con Santos como jefe de los piratas.Arruabarrena avisó y Nino se encontró con la mejor acción de la noche de Carlos Sánchez, que mantuvo con vida a los suyos, que ya vivían colgados de su larguero. Partido y descompuesto, la victoria era una quimera y el empate, el objetivo, visto como pintaban las cosas. A la tarea de resistir se sumó Del Cerro Grande, perdonando la expulsión de Nakor y Rafita.
Faltó fuelle en la recta final.
Entre despeje y despeje agónico de Mora y Aurelio, una absurda cesión de Pablo Sicilia a su portero alivio al exigido Castellón y casi le da los tres puntos tras un disparo sensacional de Baigorri desde 35 metros que escupió el larguero. Hubiera sido demasiado premio para un equipo al que le faltó fuelle y control en una pésima segunda parte.
VICENTE FERRANDO - LAS PROVINCIAS - Lunes 15 de octubre
Otro gol encajado en los primeros minutos y la actuación arbitral condicionaron a los albinegros. El Castellón no fue capaz de lograr ayer ante el Tenerife de Oltra la victoria que le hubiera aupado a la zona noble de la tabla. Los albinegros volvieron a verse sorprendidos en los primeros instantes y tuvieron que sufrir para remontar. El colegiado anuló un tanto a Reggi que desató la polémica en Castalia y que se saldó con la expulsión del técnico local, Pepe Moré. Mario Rosas firmó de penalti el gol de la igualada.
Los que acudieron ayer a Castalia lo hicieron buscando lo mismo que vivieron quince días antes ante el Cádiz, pero no lo encontraron. El primer empate cosechado por el Castellón como local en esta temporada fue la consecuencia de partido donde los albinegros jugaron dando demasiados bandazos. Como en los dos partidos caseros anteriores, el equipo empezó con el pijama puesto y la cara llena de legañas. Si ante el Cádiz Pavoni cabeceó a las manos de Oliva, ayer Ayoze imitó a Peragón y, como frente al Málaga, los albinegros encajaron un gol a los dos minutos de juego. Santos condujo en diagonal por todo el frente de ataque sin que López Garai le pillara la matrícula, cortó la defensa y abrió al costado izquierdo para que Ayoze la descosiera en carrera con un zurdazo duro y seco. Era el peor escenario posible. Comenzar lastrado y frente a un equipo de Oltra, cuyas señas de identidad son tan familiares. Orden, orden y más orden. Tocaba armarse de paciencia y cocinar el partido a fuego lento para poder hincarle el diente. Subido a la chepa de Reggi, el Castellón inclinó el campo hacia el área tinerfeña y la achicharró a centros, que no tiros, que buscaban al tanque argentino. Oberman, Mario, Víctor Salas y Perico le invitaron a marcar, pero Reggi fue fiel a si mismo. Nunca ha sido un goleador y a los 34 años ya es difícil que algún día lo acabe siendo.
El Tenerife perdona.
A la media hora el Castellón paró para tomar aire y el Tenerife se animó a salir de su trinchera. Tras resistir el asedio sin un rasguño, volvió a visitar el campo contrario y sus excursiones fueron muy dañinas. En una de ellas, Santos centra, Carlos Sánchez la pide, Mora no le hace caso y la jugada acaba con un fallo de Nino que cabecea fuera en área chica y sin oposición. Cuatro minutos después repetiría pifia, esta vez con el pie,en un córner en el que Carlos Sánchez emborronó una excelente parada anterior al salir a cazar moscas.Cuando la primera parte se iba apagando, Del Cerro Grande tomó el relevo de Reggi y Nino. El colegiado madrileño anuló un gol al Castellón por falta a Juan Pablo que desencadenó la furia de Castalia y cargó de tarjetas a los futbolistas albinegros que, con su entrenador a la cabeza, protestaron con los ojos inyectados en sangre. No fueron las únicas consecuencias, porque a los cuatro minutos de la reanudación Del Cerro Grande, condicionado por la bronca con la que fue despedido, quiso congratularse con el público y señaló un penalti sobre López Garai que sólo él vio. Mario Rosas lo transformó, pero ahí se quedó la remontada.Con el partido entablado, llegó la hora de los entrenadores. Desde la grada, el expulsado Pepe Moré retiraba a Reggi y Oberman para dar le cancha a Nakor y Txiqui. Es lo que hay. Desde el campo, Oltra llenaba a su equipo de delanteros y lanzaba a los suyos al abordaje, con Santos como jefe de los piratas.Arruabarrena avisó y Nino se encontró con la mejor acción de la noche de Carlos Sánchez, que mantuvo con vida a los suyos, que ya vivían colgados de su larguero. Partido y descompuesto, la victoria era una quimera y el empate, el objetivo, visto como pintaban las cosas. A la tarea de resistir se sumó Del Cerro Grande, perdonando la expulsión de Nakor y Rafita.
Faltó fuelle en la recta final.
Entre despeje y despeje agónico de Mora y Aurelio, una absurda cesión de Pablo Sicilia a su portero alivio al exigido Castellón y casi le da los tres puntos tras un disparo sensacional de Baigorri desde 35 metros que escupió el larguero. Hubiera sido demasiado premio para un equipo al que le faltó fuelle y control en una pésima segunda parte.
2 comentarios:
Os voy a decir una verdad como un templo. El resultado estubo justo, pero no fue lo correcto. Al mismo tiempo digo: 'Nunca pienses que lo justo es lo correcto porque si te meten un dedo en el culo queda justo, pero no es lo correcto'
Estamos en contacto tios!!
Muy buenoooo....
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